De Irlanda a Venezuela
De Irlanda a Venezuela
En Jax Torrevieja nos reconocemos como restaurante latino, pero eso no significa que pongamos fronteras en la mesa. Al contrario: si algo nos ha enseñado la cocina latinoamericana es que los sabores viajan, se mezclan, se enamoran y, cuando menos lo esperas, terminan bailando juntos. A veces con salsa, a veces con joropo, a veces con vallenato… y este 3 de julio, también con música country irlandesa.
Sí, ha leído bien: country y música en inglés en un restaurante latino. Y antes de que alguien levante la ceja como quien acaba de ver una empanada rellena de Guinness, conviene recordar una cosa: Irlanda y América Latina se conocen desde hace mucho más tiempo del que parece.
La historia suele contarse con mapas, batallas y grandes nombres, pero también está hecha de viajes, nostalgia, acentos y gente que un día tuvo que salir de su tierra buscando futuro. En eso, los irlandeses y los latinoamericanos se entienden bastante bien. Ambos pueblos saben lo que significa emigrar, trabajar duro, cantar para no venirse abajo y convertir una reunión familiar en una celebración .

Irlanda dejó huella en América Latina desde los tiempos de las independencias. En Venezuela, por ejemplo, destaca la figura de Daniel Florence O’Leary, un irlandés nacido en Cork que terminó unido a la causa de Simón Bolívar. O’Leary no fue un turista despistado buscando playa y sol; fue militar, colaborador cercano del Libertador y una figura importante en la memoria histórica venezolana. Tan importante que sus escritos ayudaron a conservar parte fundamental de la historia bolivariana. Dicho de forma sencilla: si América Latina tiene memoria escrita de muchas de aquellas gestas, en parte se lo debe también a un irlandés con pluma, uniforme y bastante carácter.
Venezuela no fue el único puente. En Chile aparece Bernardo O’Higgins, uno de los padres de la independencia chilena, hijo de Ambrose O’Higgins, irlandés que llegó a convertirse en virrey del Perú. En Argentina, William Brown, nacido en el condado de Mayo, es recordado como fundador de la Armada Argentina. Es decir, que cuando uno mira con calma la historia de América Latina, descubre que entre libertadores, marinos, soldados, comerciantes, maestros y familias emigrantes, los apellidos irlandeses llevan siglos apareciendo por aquí y por allá, como el cilantro: no siempre se anuncia, pero cuando está, se nota.

Los irlandeses que llegaron al otro lado del Atlántico, se mezclaron con nuevas tierras, aprendieron otros ritmos, conservaron sus canciones y fueron sumando su historia a la gran mesa latinoamericana.
Y aquí entra la música.
Irlanda es tierra de canciones. Canciones para celebrar, para llorar, para recordar al que se fue, para brindar por el que volvió y para contar una historia sin necesidad de escribir un tratado. América Latina también. La música irlandesa y la música latina tienen algo en común: nacen de la emoción popular.
La música country irlandesa, por su parte, mezcla la tradición narrativa del country con la sensibilidad irlandesa. Historias sencillas, melodías cercanas, letras de amor, pérdida, familia, caminos y esperanza. Vamos, lo mismo que uno escucha en muchas canciones latinoamericanas, solo que a veces con botas, sombrero. Cambia el paisaje, pero no cambia el sentimiento.
Por eso tiene todo el sentido que el próximo 3 de julio presentemos en Jax a Michelle Magee, cantante y presentadora irlandesa vinculada al mundo del country. Su presencia en nuestro restaurante no es una rareza: es una celebración de esos caminos culturales que unen pueblos aparentemente lejanos, pero profundamente parecidos.
Porque Jax no es solo un lugar para comer. Es un punto de encuentro. Aquí se sientan venezolanos, colombianos, españoles, argentinos, brasileños, ecuatorianos, peruanos, cubanos, irlandeses, británicos y todo aquel que entienda que la buena comida no pregunta por el pasaporte. Aquí una arepa puede compartir mesa con una cerveza europea, una bandeja paisa puede escuchar una balada country y un sancocho puede mirar a un trébol y decirle: “bienvenido, hermano, sírvete algo”.
El 3 de julio queremos hacer precisamente eso: abrir la puerta a una noche diferente, con alma irlandesa y corazón latino. Una noche para recordar que la cultura no se queda quieta. Cruza mares, cambia de idioma, se adapta, se mezcla y vuelve convertida en algo nuevo.

Quizá por eso Irlanda y América Latina se entienden tan bien. Ambos mundos conocen la nostalgia,las tradiciones católicas, la familia, la fe en los encuentros, la importancia de una mesa llena y la necesidad de cantar cuando la vida se pone seria. Y si algo sabemos en Jax es que la vida ya trae suficientes facturas, trámites como para no celebrar cuando aparece una buena excusa.
Michelle Magee llega a Jax con música country irlandesa, y nosotros la recibimos como se recibe en una casa latina: con alegría, buena comida y la convicción de que las mejores noches suelen empezar con una mezcla inesperada.
Así que este 3 de julio, en Jax Torrevieja, el trébol se sienta a la mesa con la arepa, Irlanda conversa de nuevo con Venezuela.
Y si alguien todavía pregunta qué hace una cantante country irlandesa en un restaurante latino, la respuesta es sencilla: lo mismo que han hecho los irlandeses en América Latina durante siglos.
Llegar, emocionar… y quedarse en la memoria.
Autor: Jose Manuel Herrero
